El reggaetón en Colombiamoda tiene explicación económica y social ¿Nos informamos antes de opinar?

Hace pocos días se desató un debate en redes sociales entre modelos, productores, periodistas y aficionados de la moda, con argumentos bastante válidos y con algunos más apasionados que informados, sin embargo de cada una de estas opiniones podemos sacar valiosas conclusiones y aprendizajes que a continuación compartiré.

Una reconocida modelo expresó su pesar por “el fin de la época dorada de Colombiamoda” la cual, según su opinión, data de cuando las pasarelas eran protagonizadas por diseñadores emergentes, en crecimiento y veteranos, que ahora son reemplazadas por desfiles de prendas de control (fajas), jeans levantacola y reggaetoneros. En lo primero que debo darle la razón a la modelo es que entiendo que antes era regocijante ser llamada para desfilar para un gran diseñador aspiracional, con un bello vestido como el que todas soñábamos tener de niña, y era mucho más productivo para un book profesional mostrar grandes nombres, versus lo que representa desfilar para marcas comerciales y de prendas que tal vez dicha modelo no luciría en ninguna ocasión.

El segundo punto en el que estoy de acuerdo con la modelo es que quienes tienen voz para opinar y ser escuchados usualmente no dan opiniones imparciales, solo se limitan a alabar lo que ven por quedar bien con la marca que los invitó o para la cual han sido influenciadores. Lo peor es que esas opiniones terminan hasta en la sopa y es así como periodistas, comunicadores, bloggers y aficionados perdemos credibilidad, esto último no lo expresó la modelo, lo expreso yo y asumiré las consecuencias.

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Ahora, mi respuesta a continuación no es personalmente hacia la modelo que suscitó el debate, a ella le agradezco que lo haya iniciado, la respuesta es en general para quienes han interpretado la situación como la “decadencia” de la moda colombiana y han celebrado a quienes han “tenido las agallas” de emitir estas opiniones tan personales, sin conocer el contexto económico y social de la situación. Como dicen por ahí, cada quien opina de cómo le va en el baile.

Esta es entonces la explicación sobre la trascendencia de los jeans levantacola, las fajas y el reggaetón que tanto indignaron a los consumidores de otras categorías en esta versión de la feria.

Y dice:

La industria de la moda acaba de salir de una apretada situación, el año pasado por ejemplo, Colombiamoda cumplió con 179 de los 350 millones de dólares estimados, es la primera vez que la feria más importante de Latinoamérica no cumplía con su meta de negocios (este año, a son de perreo intenso, se cumplió la meta en un 94%). El problema no era la feria, era la economía en general, recuerden que para el primer semestre de 2017 se habían perdido más de 80,000 empleos en el sector textil en nuestro país. Al presentarse el incremento de los costos de producción, la devaluación del peso frente al dólar y la desconfianza por parte de los consumidores dado el panorama general a nivel nacional, era de esperarse que se desacelerara el consumo de lujo y que “la era dorada” tuviera que darle paso al caballo de batalla de la industria: La moda masiva.

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A esto agreguémosle que el contrabando inundó nuestro mercado, y no fueron precisamente los vestidos de cristales de swarovski los que le “pusieron la pata” a los precios bajos. Fueron las prendas para el mercado masivo con una oferta a excelente precio y de calidad muy superior a la que llegó de China. Punto para el levantacola.

Ahora hablemos de fajas o prendas de control, debido a su alto porcentaje de exportación ha logrado que el país sea reconocido como el primer exportador de prendas de control en el continente americano, siendo el tercero en el resto del mundo, según Procolombia. Entonces, si una categoría de producto  está moviendo la economía del país mucho más que otra, ¿no es lo más coherente mostrarla por todo lo alto? O qué, ¿nos ponemos a aparentar lujos mientras se pierden empleos?

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Y lleguemos a la tan esperada conclusión del reggaetón que a estas alturas es un poco obvia. Si las marcas le están apostando a lo masivo, a veces disfrazado de urbano, y esto implica hablar el idioma del grueso de su consumidor y encontrar afinidad con su estilo de vida… ¿En serio debo continuar?

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Ahora, no me malinterpreten, no estoy diciendo que todos los desfiles con cantantes de reggaetón son “lo último en guaracha” o que simbolicen la gran evolución de una marca, desde un punto estratégico y profesional lo veo como una inteligente reacción a la necesidad actual. Creo que ese fue el caso de Gef con J Balvin, fue una jugada BRILLANTE de llamarle urbano a la masificación de su propuesta y poner al reggaetonero mas adorado del país en cabeza del plan.

Entonces para cerrar este tema les dejo mis conclusiones:

Masivo no es decadente

Masivo no debe ser tomado a la ligera, ojo con la curaduría de las pasarelas, sean de la categoría que sea

Lamento mucho que la categoría de desfiles no sean los más convenientes para las hojas de vida de productores y modelos, es totalmente comprensible y coherente, no deben sentirse mal por expresarlo

Colegas, no alabemos todo lo que vemos, perdemos credibilidad

Y para quienes posiblemente salgan furiosos a atacarme por defender el reggaetón, tal como le pasó a una de las periodistas que más admiro en el país, les prometo que si después de haber rescatado los empleos de nuestra industria nos da para tener desfiles inspirados en el siglo XVIII se harán unos conciertos en forma sonata al mejor estilo de la era del clasicismo. Por ahora, si necesita reggaetón, dale.

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