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Lo que la guerra no nos pudo arrebatar: Moda de Bolivar Cauca para el alma

Hay momentos que marcan tu carrera, aunque son poco comunes una parte de ti siempre los está esperando, para que te renueven, para que te devuelvan la fe en los motivos por los que elegiste cierto camino.

Este año he vivido momentos hermosos en nombre de la moda, el camino que elegí, pero hay uno que me dejó con el corazón en la mano: La pasarela de Hector del Roble en el marco del Popayán Fashion Weekend. 1

Fui al lanzamiento del evento en Cali, y con gusto me trasladé días después hasta Popayán para vivir en carne propia el evento, porque desde que escuché que el Cauca estaba floreciendo en la industria de la moda decidí que estaría ahí para apoyarlos. Poco sabía yo en ese momento que serían ellos, los caucanos, los que me regalarían algo invaluable, rescatando ese pedacito de ilusión que se te muere esas veces que la frivolidad de la moda te golpea.

Estaba sentada en mi silla lista para el desfile y empezó el video más hermoso con paisajes de Bolivar, Cauca, y de repente escuché las siguientes palabras

“No hay límite para los sueños, siempre y cuando estén establecidas nuestras metas.

Volar lejos no significa olvidar mi esencia”…

Era la voz de Hector del Roble, quien abrió la pasarela, y a quien dedicaré dos artículos. Este, para que renueven su fe en la moda y otro en el que les contaré ampliamente detalles sobre su desfile.

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¿Volar lejos? ¿A qué te refieres Hector?

Hector se fue por 20 años de Bolivar, porque la violencia lo hizo emigrar.

“Con mi mamá estuvimos en una toma guerrillera y pasamos dos noches debajo del mesón de la cocina”

“Y ese día la gente salió a las calles a defender a los policías que iban a ser fusilados en la plaza. Bolivar fue el primer municipio de Colombia en hacer resistencia civil a la guerrilla”

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Antes de este terrible hecho, la vida transcurría en calma, Hector se sentaba a los pies de su abuela a mecerse cuando ella pedaleaba la máquina de coser, mientras transformaba telas en vestidos que veía en revistas; sus abuelas sacaron adelante sus hogares y parte de la educación de sus hijos con este trabajo. Es tal vez ese acercamiento a las verdaderas raíces del diseño y al esfuerzo oculto tras la mano de obra lo que lo han llevado a crear moda inspirada en gente real, “no idílica” como el mismo lo indica.

“Quiero que mi ropa sea el rostro y la voz de esas personas sencillas que más que su apariencia, inspiran con sus almas y corazones llenos de verdaderos sentimientos, así yo creo que mi ropa tendrá espíritu y quien la lleve tendrá una historia que contar”.

El talento y la pasión de Hector es algo que la guerra no nos pudo quitar, Hector regresó a la casa vieja, se inspiró y nos regaló esta colección.

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Cuando le pedí a Héctor que me contara sobre su equipo de colaboradores no dudó en decirme “Ellas para mí son lo más importante porque hacen realidad lo que mi mente sueña” refiriéndose al equipo de madres cabeza de hogar que conforman su capital humano.

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Me contó que en su taller no hay jefes, hay solo personas, ya que la educación que recibió en Bolivar se basa en la igualdad “Cuando estudie en la escuela todos en el salón de clase éramos iguales. Me sentaba al lado del hijo del alcalde, y al otro lado estaba el hijo del que barría las calles y el trato era igual para todos”.

Sentí curiosidad por conocer más sobre sus colaboradoras y esto fue lo que aprendí:

Nidia es su mano derecha, con el trabajo que realiza en el atelier de Héctor ha sacado adelante a su hijo, quien cursa quinto semestre de Medicina.

Socorro y su hija Ingrid tienen un taller en su casa, y su impecable trabajo y ética laboral es lo que lleva a Héctor a contratarlas cada que hay colección.

Libia Penilla fue la encargada de hacer los sombreros en la técnica milenaria de lana tacada.

Ifigenia Chantre es experta en el cultivo en hilado de la seda y fue quien hizo las ruanas, ponchos, chales, cuellos y chimbes, todos en seda pura.

Gloria Aranda tiene un taller de bordado en su casa y es maestra en la técnica y fue la encargada de hacer las flores en crochet y los bordados en bayadera que decoraban algunos vestidos.

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Las señoras a las que se bajó a saludar, rompiendo el protocolo de la pasarela, son las tejedoras y bordadoras de la colección.

Su pequeña sobrina ayudó a hacer algunos de los accesorios del desfile.

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“Yo siempre he querido que la gente sepa que no es solo el diseñador el que se carga con los créditos”

Y toda la fe, que pudo escaparse de mí ante ciertas frivolidades de la moda, ha regresado. Gracias por eso Héctor, gracias por tu impecable trabajo pero sobre todo por tu alma bonita que me alegra profundamente haber encontrado.

Con este liberador artículo les invito a preguntarse ¿Quién hizo mi ropa? En serio, ¿quién es el SER y la historia detrás de una prenda?

Los dejo con el video con el que abrió el desfile, para que entiendan un poco mi emoción ante esta historia, les recomiendo de todo corazón lo vean.

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Fe en la moda: Restaurada.

Kahren Rondon

Un comentario en “Lo que la guerra no nos pudo arrebatar: Moda de Bolivar Cauca para el alma

  1. Definitivamente, una historia que deja huella en el alma! Y espero que sirva para activar nuestra conciencia a apoyar los talentos, productos e industrias de nuestro país y nuestra gente. Detrás de cada producto hecho en Colombia hay historias y familias como estas. No seamos testigos silenciosos, apoyemos lo nuestro y evitemos que más empresas Colombianas cierren porque preferimos comprar contrabando o productos baratos del exterior.

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